Reflexión: Un mundo de alianzas de poder y desconfianza: ¿hacia dónde va la política?

Entre las promesas electorales, las alianzas inesperadas y la pérdida de confianza ciudadana, la política parece atravesar una transformación en la que conservar el poder importa cada vez más que explicar para qué se quiere ejercer.

 

Hay algo en la política actual que cada vez me cuesta más entender, y no es la diferencia entre ideologías, porque la discrepancia siempre ha formado parte de la convivencia y, bien entendida, es necesaria. Lo que me inquieta es esa dificultad creciente para distinguir entre convicciones e intereses, entre lo que se promete y lo que realmente se persigue. A veces tengo la sensación de que la política se parece más a una partida de ajedrez, en la que las piezas cambian de posición según convenga, que a un espacio donde se construyen proyectos para mejorar la vida de las personas.

 

Atribución fotografia elnacional.cat

 

Las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre ofrecen un buen ejemplo. Los demócratas han conseguido el control del Senado y de la Cámara de Representantes, un importante revés para Donald Trump y los republicanos. Más allá del resultado, el voto ha servido para poner límites al poder presidencial, pero no debemos confundir una derrota electoral con la desaparición del trumpismo. Las ideas que conectan con determinados malestares sociales no desaparecen simplemente porque pierdan unas elecciones.

Las primeras reacciones de Trump también resultan reveladoras: ha tratado de desvincularse de la derrota, responsabilizando a algunos candidatos republicanos y criticando incluso la cobertura de Fox News, mientras se muestra dispuesto a negociar con los demócratas. En política, perder las urnas no siempre significa perder el relato. A veces, quien recibe un revés intenta transformar la responsabilidad en agravio y presentarse como víctima de aquello que cuestiona su poder.

Israel ofrece otra muestra de estas contradicciones. Netanyahu conserva una posición relevante, aunque su bloque ha obtenido 53 escaños, lejos de los 61 necesarios para la mayoría. La oposición suma 48 y las formaciones árabes, 19, pero las diferencias y las reticencias a pactar dificultan construir una alternativa. Mientras no se forme otro Gobierno, Netanyahu continúa al frente del Ejecutivo en funciones y dispone de una ventaja institucional y política que sus adversarios todavía no han conseguido contrarrestar. La paradoja es evidente: no siempre basta con coincidir en quién no se quiere en el Gobierno; también hay que ser capaz de ponerse de acuerdo sobre quién debe sustituirlo.

Y quizá lo más inquietante es que, mientras se negocian las alianzas y se disputa el poder, la situación de Gaza y el sufrimiento de la población palestina siguen sin encontrar una solución. Israel ha perdido protagonismo en nuestros titulares, pero no gravedad sobre el terreno. Que se hable menos de un conflicto no significa que haya desaparecido. Nuestra atención cambia de escenario con rapidez; las consecuencias humanas, en cambio, permanecen.

 

Así ha cambiado Gaza desde los ataques del 7 de octubre

 

En este punto aparece una de esas peculiaridades de la política que siempre me han llamado la atención: los adversarios de ayer pueden convertirse en los compañeros de gobierno de mañana. Negociar y llegar a acuerdos forma parte de la democracia, pero hay una diferencia entre pactar para hacer posible un proyecto común y renunciar a cualquier principio para conservar el poder.

España se acerca a las elecciones generales del 29 de noviembre y quizá deberíamos preguntarnos desde qué lugar vamos a votar. ¿Lo haremos pensando en el proyecto que queremos o, sencillamente, intentando evitar que gane quien menos nos gusta? El desgaste de la ciudadanía es evidente y el hartazgo puede llevarnos a una posición tan comprensible como peligrosa: «más vale malo conocido que bueno por conocer», o, incluso, «para qué votar?, si todos son iguales». Cuando la confianza se debilita y las alternativas no convencen, el miedo a la incertidumbre puede acabar pesando más que el deseo de cambio.

 

El Congreso de los Diputados: acuerdos, mayorías y alianzas. 

 

Me preocupa que ese cansancio se convierta en una oportunidad para quienes ofrecen respuestas fáciles a problemas complejos. Defender la pluralidad no significa aceptar cualquier discurso: la democracia necesita discrepancia, pero también límites éticos. No podemos confundir la libertad de opinión con la normalización de mensajes que cuestionan la igualdad, alimentan el odio o amenazan derechos y libertades.

Hannah Arendt reflexionó sobre el peligro de que la verdad y los hechos pierdan valor frente a los relatos construidos para influir en la opinión pública. Cuando dejamos de compartir una realidad sobre la que debatir, también perdemos capacidad para entendernos. Dicho de otra manera, el peligro para una democracia no aparece únicamente cuando llega al poder un dirigente autoritario, sino también cuando la ciudadanía deja de cuestionar, se acostumbra a las contradicciones, acepta la manipulación o justifica cualquier comportamiento, sea por aburrimiento, conformismo o resignación.  Maquiavelo, desde otra perspectiva, nos recordó que el poder se mueve por intereses y estrategias que no tienen porqué coincidir con los principios proclamados.  Comprenderlo no significa resignarnos al cinismo, sino aprender a exigir responsabilidades.

Creo que estos dos pensadores nos dejan una advertencia muy valiosa, una democracia necesita representantes, pero también ciudadanos capaces de pensar por sí mismos.  

Y mientras tanto, detrás de cada negociación parlamentaria y de cada enfrentamiento político siguen estando los problemas cotidianos: la vivienda, la sanidad, la educación, la precariedad y las dificultades de tantas personas para construir un futuro digno. A veces hablamos demasiado de quién debe gobernar y demasiado poco de cómo queremos vivir.

No sé si estamos ante el final de una manera de hacer política o ante una nueva adaptación del poder a las circunstancias. Sí percibo una sociedad más desconfiada y cansada, pero no quiero confundir ese desgaste con la pérdida de toda esperanza. Quizá la democracia no consista en encontrar políticos perfectos, sino en construir una ciudadanía capaz de exigirles responsabilidad, coherencia y límites. Eso también nos implica a nosotros: informarnos, cuestionar y no convertir nuestras propias convicciones en verdades incuestionables.

Al final, me queda una pregunta que va más allá de unas elecciones o de unas siglas: ¿qué clase de sociedad estamos dispuestos a construir y qué estamos dispuestos a sacrificar para conseguirla? Porque podemos cambiar de gobiernos, alianzas y discursos, pero si perdemos la sensibilidad hacia los demás y la capacidad de distinguir el interés colectivo de la ambición personal, quizá estemos cambiando muchas cosas sin avanzar realmente.

No quisiera terminar desde el desencanto. Como tantas veces nos recordó Pepe Mujica, la esperanza no consiste en ignorar las dificultades, sino en no permitir que nos hagan renunciar a transformar la realidad. La política debería seguir siendo, por encima de todo, una herramienta para mejorar la vida de las personas. Y quizá la esperanza consista precisamente en eso: en no dejar de exigir que así sea.

 

José «Pepe» Mujica, expresidente de Uruguay. Una figura política que defendió una forma de entender la vida basada en la sencillez, la dignidad y la esperanza.


«Tengo confianza que el hombre es capaz de construir sociedades infinitamente mejores si tiene el coraje».

— José Mujica, discurso en Guayaquil, 5 de diciembre de 2014.




Una obra especialmente recomendable para profundizar en estas cuestiones es Verdad y mentira en la política (1967), de Hannah Arendt donde reflexiona sobre la fragilidad de los hechos frente a la manipulación política.

 


Associated Press. (2026, 30 de octubre). Difficult negotiations lie ahead in Israel after Netanyahu's bloc lost its parliamentary majority. AP News.

Fox News. (2026, 4 de noviembre). Trump congratulates Democrats after Republicans lose the midterms.

Reuters. (2026, 4 de noviembre). Trump acknowledges role of Iran war in Democratic sweep in midterm elections.

El Nacional. El valor del voto [Atribución Fotografía]. El Nacional. 

RTVE. Congreso de los Diputados. Bienes inmuebles del Congreso de los Diputados: La sede del Congreso de los Diputados. [Atribución Fotografía].

Agencia EFE. (2024, 7 de octubre). Así ha cambiado Gaza desde los ataques del 7 de octubre. [Atribución Fotografía].

Shimazaki, S. (2020, 20 de noviembre). Photo of person dropping a vote [Fotografía]. Pexels.  

 

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