Mirar la guerra desde aquí
Tengo la sensación de que el mundo se ha acostumbrado a convivir con la guerra como si fuera un ruido de fondo, algo lejano, casi abstracto, hasta que de pronto deja de serlo y se vuelve imposible de ignorar. Este conflicto —entre Irán, Estados Unidos e Israel— me produce precisamente esa incomodidad: la de estar ante algo que no se si es del todo guerra, pero que ya no puede llamarse paz. Lo que está ocurriendo en Oriente Medio no responde a una lógica sencilla. No hay un frente claro, ni una declaración formal que ordene los acontecimientos. Hay, en cambio, una especie de tejido en tensión constante, donde cada actor tira en una dirección distinta, y donde cualquier intento de pausa parece provisional, casi ilusorio.
Y quizá lo importante aquí, para mi propio razonamiento, es saber ver desde dónde estoy mirando todo ésto, quiero decir, mi posición geográfica. La cual no le quita fuerza a lo que digo, al contrario: lo hace más honesto. Porque no hablo desde un lugar neutral, sino desde una realidad concreta —más protegida, más distante— que también influye en cómo percibo el conflicto. En el fondo, no es solo hablar de lo que pasa allí, de un modo distante o neutral, sino entender que mi forma de mirarlo también forma parte de la historia.
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Una guerra en red: no hay un frente, hay muchos
Para entender este conflicto hay que imaginar un mapa sin líneas definidas.
Por un lado, Estados Unidos e Israel forman un eje sólido, una alianza histórica basada en intereses militares, estratégicos y políticos. Estados Unidos sostiene el equilibrio global, presiona, negocia, calcula; Israel actúa sobre el terreno, interviene, golpea, anticipa.
Frente a ellos, Irán despliega una estrategia completamente distinta: no se expone de forma directa, sino que opera a través de una red de aliados —Hezbollah en Líbano, milicias en Irak, grupos en Siria o Yemen— que extienden el conflicto como si fuera una mancha que no termina de fijarse en un solo lugar. Solo en marzo de 2026, estos grupos realizaron centenares de ataques con misiles y drones contra objetivos israelíes, una cifra que distintos observatorios independientes sitúan por encima de los 800.
Y entre ambos bloques, actores como Rusia, China o Turquía se mueven con cautela, sin entrar directamente en combate, pero condicionando el tablero con decisiones estratégicas que pesan tanto como las armas.
Israel como actor desbordado: cuando el aliado marca el ritmo
Aquí aparece uno de los elementos más inquietantes del momento actual, y no es fácil de nombrar sin matices.
El 8 de abril de 2026, Estados Unidos e Irán anunciaron un alto el fuego temporal, una pausa breve, casi técnica, pero importante. Incluía la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial, un dato que recuerda hasta qué punto este conflicto no es solo regional, sino global.
Sin embargo, apenas unas horas después, Israel intensificó sus bombardeos sobre Líbano, en una de las jornadas más violentas desde el inicio de la escalada. Cientos de víctimas, miles de desplazados, infraestructuras arrasadas.
No se trató de una ruptura formal del acuerdo, porque Israel sostuvo que esa tregua no le incluía en ese frente. Pero en la práctica, el efecto fue claro: debilitó el alto el fuego, provocó nuevas respuestas y volvió a tensar todo el sistema.
Y aquí es donde surge una reflexión: Israel, en este momento, parece actuar no solo como parte de un bloque, sino como un actor que empuja el conflicto más allá de los márgenes que otros —incluido su principal aliado— intentan contener.
Organismos internacionales han advertido sobre el alto número de víctimas civiles y posibles vulneraciones del derecho internacional. No es un detalle menor, porque introduce una dimensión ética que muchas veces queda diluida entre estrategias y cifras.
Lo que está en juego: más allá de lo visible
Cuando se observan los mapas, uno podría pensar que todo gira en torno al territorio. Pero en realidad, lo que se disputa es más profundo.
El estrecho de Ormuz es un buen ejemplo: no es solo un paso marítimo, es un punto de presión global. Cada amenaza de cierre afecta directamente a la economía mundial.
También está la cuestión del poder regional. Israel intenta impedir que Irán consolide una red de influencia continua hasta el Mediterráneo. Irán, por su parte, lleva años construyendo exactamente eso.
Y luego está algo más difícil de medir: la necesidad de cada actor de sostener su propio relato.
Israel habla de supervivencia.
Irán de resistencia.
Estados Unidos de equilibrio.
Pero cuando todos los relatos son absolutos, sin márgen de cesión, el espacio para el acuerdo se reduce casi a cero.
La situación actual: una tregua que no descansa
Formalmente, hay un alto el fuego. Pero basta observar lo que ocurre sobre el terreno para entender que es una tregua frágil, incompleta y, me atrevo a decir, teatral.
Los ataques no han desaparecido, solo se han desplazado. Israel continúa operaciones intensas en Líbano; Irán responde de forma indirecta; Estados Unidos intenta sostener un equilibrio que parece escaparse por momentos.
Las cifras ayudan a aterrizar esta realidad: más de un millón de personas desplazadas en Líbano, miles de víctimas, ciudades parcialmente destruidas. Son datos que aparecen en informes de agencias internacionales y medios como Reuters o ACLED, y que, sin embargo, a veces quedan diluidos en el flujo constante de noticias.
Escenarios posibles: lo que puede venir
Hay varios caminos posibles, y ninguno es completamente tranquilizador.
El primero es una guerra abierta, una escalada directa entre Irán e Israel que arrastre a Estados Unidos. No es inevitable, pero tampoco improbable.
El segundo es, quizá, el más inquietante por su normalidad: que todo continúe así. Una guerra sin nombre, sin final, distribuida en el tiempo y el espacio.
El tercero sería una salida diplomática más sólida, pero exige una voluntad que ahora mismo parece débil...
Y el cuarto, el más imprevisible: que todo estalle por error. Porque en contextos tan tensos, a veces no hace falta una decisión, basta un mal cálculo.
Si intento resumir lo que me genera este conflicto, no es solo preocupación, sino una especie de desasosiego más profundo.
No estamos ante una guerra clara que pueda terminar, sino ante un sistema que se mantiene en tensión constante, como si todos los actores jugaran a no cruzar una línea que, sin embargo, cada vez está más borrosa.
Y en ese sistema, Israel aparece hoy como una pieza que no siempre se ajusta al ritmo del conjunto, que actúa con una lógica propia y que, al hacerlo, introduce una incertidumbre adicional en un escenario ya de por sí inestable.
Quizá lo más inquietante no sea lo que está pasando, sino lo que podría pasar en cualquier momento.
Porque cuando la guerra se vuelve parte del paisaje, el verdadero riesgo es que dejemos de verla venir.
Euronews. (2026, 9 de abril). Ceasefire threatened as Iran closes Strait of Hormuz again and Trump warns US troops to remain. Euronews.
Agencia Anadolu. (2026, 9 de abril). April 9 | Day 40 — Iran–Israel–US War Timeline. Anadolu Agency.
The Guardian. (2026, 8 de abril). In a war with no winners, Netanyahu looks like the biggest loser. The Guardian
Reuters. (2026, 9 de abril). As US and Iran talk truce, Israel digs in for a “forever war”. Reuters.
AP News. (2026, 8–9 de abril). Ceasefire is threatened as Israel expands Lebanon strikes and Iran closes strait again. AP News
Associated Press. (2026, 7–8 de abril). US and Iran agree to 2-week ceasefire as Trump pulls back on threats. AP News
Naciones Unidas. (2026). Informes sobre la situación humanitaria en Oriente Medio.
RTVE Noticias. (2026, 9 de abril). Guerra de Irán, última hora en directo: crónica y actualizaciones del conflicto.
EFE. (2026, 7 de abril). Guerra contra Irán, en directo: evolución de la crisis entre Estados Unidos, Israel e Irán. EFE.
La Razón. (2026, 9 de abril). Guerra de Irán, en directo: últimas noticias sobre ataques de EE. UU. e Israel, el Estrecho de Ormuz y el estado del alto el fuego. La Razón
Departamento de Seguridad Nacional (España). (2026, 9 de marzo). Oriente Medio: guerra con Irán — Las inciertas consecuencias del dominio militar estadounidense e israelí. Ministerio del Interior (España).
Departamento de Seguridad Nacional (España). (2026, 6 de abril). Oriente Próximo — Conflictos: situación actual y reacciones internacionales. Ministerio del Interior (España).

























